Dando un paseo con mi mujer por la via verde el martes 19 Mayo, a la altura del cementerio de Lucena ya casi de noche se escuchaba a toda una familia de jovenes buhos chicos (Asio otus) con su inconfundible piar reclamando alimento a sus projenitores, refujiados en los cipreses del cementerio donde seguramente habrán nacido. Desde luego que allí, al menos los humanos no los molentan. Ya es la tercera zona en la que localizo esta rapaz criando tan metida en el pueblo.
Dando un paseo con mi mujer por la via verde el martes 19 Mayo, a la altura del cementerio de Lucena ya casi de noche se escuchaba a toda una familia de jovenes buhos chicos (Asio otus) con su inconfundible piar reclamando alimento a sus projenitores, refujiados en los cipreses del cementerio donde seguramente habrán nacido. Desde luego que allí, al menos los humanos no los molentan. Ya es la tercera zona en la que localizo esta rapaz criando tan metida en el pueblo.